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30.1.07

El problema de la programación


Via versioncero me encuentro con el siguiente comentario de Bjarne Stroustrup, creador del C++, publicado a en el MIT Technology Review a porpósito del problema con la programación:

"La gente recompensa a los desarrolladores que entregan software barato, defectuoso y rápido. Eso es porque la gente quiere gadgets chulos ya. Eso es porque no quieren ninguna inconveniencia, ni aprender nuevas formas de interactuar con los ordenadores. No quieren retrasos en las fechas de entrega, y no quieren pagar más por la calidad. Y sin cambios reales en el comportamiento de los usuarios es poco probable que los suministradores de software cambien."

Estoy de acuerdo con lo que comenta Bjarne Stroustrup, aunque a medida que voy teniendo más experiencia en este mundillo me atrevo a ir un paso más allá. Y es que añadiría que no sólo tienen la culpa los usuarios sino también los propios profesionales de la informática, es decir, aquellos que tienen la responsabilidad de planificar y gestionar un proyecto de un programa informático. Con plazos imposibles de cumplir, especificaciones inexistentes (o tan difusas que es como si no existiesen), gente poco preparada, cambios constantes en las definiciones de los programas, etc... ¿que se puede esperar? Pues lo que comenta el profesor Stroustrup: software de baja calidad. Y lo peor de todo es que se ha entrado en un ciclo que hace que los desarrolladores al estilo "estó esta chupado", "en un par de horas lo tengo", "esto es del windows que es una mierda" o "la culpa es del cliente que no sabe ni lo que quiere" son mejores vistos y están mejor valorados que los que protestan constantemente al jefe constantemente porque quiere todo para ayer. En esta película el malo es siempre el que protesta y no aquel que hace mál las cosas.

Aunque, lo más curioso de todo esto es que luego el jefe de turno se cabrea porque el programa es malo, falla y tiene muchos errores. Como diría el refrán: a la vejez, viruelas. Y es que, hoy por hoy, parece que está mucho más valorado el que es más incompetente aunque le da la razón al jefe de turno que el que intenta hacer bien las cosas aunque signifique estar protestando de vez en cuando.