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15.11.06

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Hace 25 años, el Dr. Spence Silver, científico de 3M, investigaba las maneras de mejorar el adhesivo acrílico que la compañía usa en la mayoría de sus cintas. Así, Silver halló un adhesivo inusual que autoformaba pequeñas esferas con el diámetro de una fibra de papel. Las esferas no se podían disolver, ni mezclar, eran muy adhesivas individualmente, y sólo hacían contacto de manera intermitente. Tras sucesivas pruebas, Art Fry, un investigador de 3M seguidor de Silver se interesó por el adhesivo.

Silver se dio cuenta que el adhesivo podría ser un maravilloso señalador, tras la frustración que le provocaba ver sus papeles caer constantemente desde el estrado del coro de la iglesia que integraba.

Y gracias al invento, miles de personas, entre las que me incluyo, tienen la mesa inundada de papelitos amarillos con ideas, recordatorios o mensajes que no se deben olvidar.

1 comentario:

Ludovico dijo...

No está mal el invento. Aunque, en el fondo, no se salió del todo porque la idea era que los papelitos fueran reutilizables (se puegen despegar y volver a pegar), pero la realidad es que casi siempre se usan una sóla vez. Además, hay veces que, después del primer uso, no vuelven a pegar.

De todos modos, espero que la foto no sea de tu casa o de tu oficina. Como cuadro, podría pasar, pero nada más.